He cambiado el pincel por el ratón del ordenador, pero sigo siendo pintor
Una exposición con 23 macrofotografías de José Manuel Ballester llenan el salón de columnas del Palacio Almudí de Murcia.
S.G., La Verdad.
«He intentado llegar a lo que yo llamaría un neopictorialismo, una fotografía neopictorialista, cuando irrumpió photosops y una serie de herramientas, que permitirían procesar la fotografía y abrir nuevos caminos en una nueva participación del artista. Yo me considero pintor y sigo pintando y aquí hay fotografías que son muy plásticas». Así explica José Manuel Ballester la exposición que se inauguró en el Palacio del Almudí, en la que están presentes veintitrés macrofotografías integran la exposición Tras-pasar el espacio. Se trata de un artista que se inició en la pintura, pero al que las nuevas técnicas le han llevado a la utilización de otras formas de expresión. Las fotos emulan la magnificencia de lo representado: imágenes de hoy con los medios de la actualidad que se alejan de los objetivos anteriores para adquirir una nueva dimensión de la fotografía.
La concejal de Cultura, Fátima Barnuevo, expuso durante la rueda de prensa, en la que fue presentada la exposición, que la fotos son como «escenas limpias y espacios valorados desde la armoniosa composición de un espíritu minimalista que busca en las esencias brotes de una estética que se ampara en una arquitectura de nuevos modelos urbanos que nos hablan de una actualidad que desborda todos los modelos pasados».
La fotografía de José Manuel Ballester es «como el testimonio de una actualidad tanto en el diseño corno en la arquitectura de un hoy que maximaliza las necesidades de una población que crece en progresión geométrica y que encuentra en estas disciplinas la solución a los problemas de la vida urbana, con soluciones que van más allá de la estética, pero que a su vez genera teorías y formas de entender las manifestaciones artísticas».
También que «el artista ha colocado la mirada en la grandeza del paisaje urbano actual, y con ella ha puesto todo el entusiasmo por lo bello, por el elogio y la fascinación por los grandes espacios que entusiasman por la novedad que nos ofrece ese mundo de hoy construido con una mentalidad que rompe tanta años de nuestra cultura ciudadana, y que nos sorprende por la magnificencia que lo que nos espera en ese futuro sorprendente».
Intención
Posteriormente, Ballester se refirió a la evolución que ha tenido su carrera a la búsqueda de un lenguaje plástico, que en unas obras es mas evidente y en otras, más sutil. «Por eso -afirmó- he querido hacer ese recorrido, en el que se vislumbra cual es mi intención». Añadió que quizá han faltado algunas fotografías «pintadas, digamos literalmente que pintadas con brocha y con pincel, hay obras que son pintura, pero por ordenador. He sustituido la brocha por un ratón, aunque la confección es la misma. En ellas hay una razón muy clara de mi intervención como pintor».
También dijo que siempre ha pretendido un lenguaje verista, inspirado y teniendo como punto de apoyo la realidad, desde el que se ha ido buscando la pureza de la línea. «Mirando un poco por encima -dijo- en esta exposición están desde las imágenes más abstractas a las más coloristas».
Martín Páez, director de exposiciones Palacio el Almudí recordó la anterior exposición de José Manuel Ballester en la misma sala, que llevaba por título La mirada esencial, compuesta por óleos «llenos de técnica y personalidad».