Reynés Corbella libera el legado arquitectónico de su abuelo, Reynés Font
El arquitecto, pese a su corto período de vida profesional, dejó una serie de obras civiles y religiosas como el santuario de Lluc, La Real y la Torre Cega en Cala Rajada que le revelan como un destacado profesional
Lourdes Durán, Diario de Mallorca.
Guillermo Reynés Corbella ha puesto al descubierto la valiosa documentación familiar sobre su abuelo, el también arquitecto Guillem Reynés Font. Dibujos de cuando era estudiante en la Universidad de Barcelona, anotaciones a lápiz en proyectos de modificación en edificios como la Catedral, expedientes de obra y fotografías componen Guillem Reynés Font. Una trayectoria interrumpida.
Hijo de Gaspar Reynés, el creador del conocido Hostal Cuba en el barrio de Santa Catalina en Palma, Guillermo Reynés Font se licenció en Barcelona en 1905. En los albores del siglo, el panorama artístico y científico estaba cambiando su perfil a marchas forzadas. El cubismo de Picasso en Las señoritas de Aviñón andaba a la zaga de la teoría de la relatividad de Einstein. En arquitectura, unos devenían cercanos al dictado de los historicismos frente a los movimientos más cercanos a lo propio, el regionalismo. A esta orilla se arrimaría el joven Reynés Font.
Pese al corto espacio de tiempo que pudo dedicar a la profesión -murió víctima de la epidemia de la gripe en 1918- Reynés ha legado una serie de edificios, tanto de arquitectura religiosa como civil, así como proyectos no realizados que hablan de su valiosa aportación a la arquitectura hecha en Mallorca.
El Palacio March en la calle Sant Miquel en Palma se hizo a partir de una reforma integral en la casa señorial Dezcallar. A juicio de Reynés Corbella, "es sujeto del debate en torno al historicismo, clasicismo, modernismo, modernidad".
La restauración de las murallas de La Almudaina y la construcción de la Torre dels Caps son ejemplos de sobriedad y "búsqueda de la unidad arquitectónica", en el primer caso, y en el segundo cierta herencia de los postulados de Viollet Le Duc.
En su legado constructivo en el ámbito religioso cabe destacar su intervención en el monasterio de La Real y en la construcción de la iglesia de Biniamar. Si en el primer trabajo se enfrentaba de nuevo a una intervención, dotándolo de otro aspecto al elevar la nave de la iglesia con arcos formeros, en el segundo estamos ante obra de nueva planta, que inicialmente tendía a ser templo neogótico pero al que Reynés le daría la vuelta. El proyecto nunca se concluyó.
Sin duda, su intervención religiosa más popular es la del santuario de Lluc, en calidad de arquitecto diocesano desde 1910, así como en la Catedral. Amigo y admirador de Gaudí, sin embargo, no aplaudió su intervención catedralicia por cuanto destruyó el corredor dels Ciris. Él también hizo una propuesta para los vitrales de la capilla de la Trinitat que casi cien años después sigue sin obtener un voto unánime sobre la alternativa a los actuales vitrales neogóticos.
En Lluc, Reynés trabajó en la obra global ya que sumó la arquitectura del templo, a la obra escultórica de los misterios y en el paisajismo de la zona.
Pese a esa ´trayectoria interrumpida´, Reynés Font destacó también en su arquitectura civil. Brillantes ejemplos son el Palacio de Cala Rajada para los March y la rectoría de Selva.