Según escribe B.C.B. en el diario Público, la crisis española ha tenido su origen en la caída del mercado inmobiliario y luego se ha visto agravada y amplificada por la debacle financiera. En cualquier caso, el ajuste en el sector del ladrillo está siendo muy duro, el principal peaje se está cobrando en el empleo y ya se han perdido medio millón de afiliaciones.
La patronal y los expertos calculaban al inicio de la crisis que, al menos, sobraban un millón de trabajadores, por lo que aún faltaría otro medio millón más por darse de baja en el ladrillo. Sin embargo, perder el empleo de la construcción no significa automáticamente engrosar las listas del paro, como lo demuestra el hecho de que en el mismo periodo de tiempo sólo 306.863 obreros se han apuntado a buscar un puesto de trabajo. El resto de las afiliaciones perdidas se puede deber a rotación de trabajadores que se pasan a otros sectores.
El sector de la construcción es uno de los que concentra una mayor proporción de mano de obra inmigrante. Si el año pasado 198.996 extranjeros se dieron de alta en el paro, 71.820 lo hicieron para encontrar trabajo en este sector. Además es la actividad donde se han dado de baja más autónomos, casi 50.000.